El ataúd que contenía el cuerpo de Gardel viajó en mula, carreta, tren y barco en un insólito recorrido hasta Buenos Aires, Argentina.

Carlos Gardel murió el 24 de junio de 1935, luego de 87 años de su muerte se extiende el extraordinario relato del recorrido de su cuerpo desde la ciudad de Medellín, Colombia hasta su disposición final en el cementerio de la Chacarita en Buenos Aires.

A las seis de la tarde del 18 de diciembre de 1935 fue exhumado el cadáver de Carlos Gardel en Medellín. Luego de un complejo trámite burocrático, debido a que en Colombia, en esa época, había una ley que determinaba que tenían que pasar cuatro años para poder exhumar un cuerpo.

Cuando la exhumación concluyó, casi seis meses después del deceso, el cuerpo fue trasladado a la estación de ferrocarril, esperando la partida del primer tren de la mañana.

El viaje hasta el puerto de Buenaventura estaría marcado por una serie de imprevistos y curiosidades. No todo el viaje sería en tren.

Los medios locales esperaban que el recorrido hasta Buenos Aires tardara aproximadamente un mes, sin embargo, se alargó: el cuerpo de Gardel terminó llegando casi dos meses después de su exhumación y a ocho meses de su muerte.

El cadáver del artista viajó todo el tiempo en una artística caja metálica, costeada por el gobierno departamental.

El 24 de junio de 1935 muere el célebre cantante Carlos Gardel, cuando era transportado a Cali, luego de su exitosa temporada en Bogotá. 

Trayecto Medellín – Buenaventura – New York

El cadáver de uno de los mayores iconos populares argentinos realizó su primer trayecto en tren, avión, camión, mula, sobre los hombros de personas, carreta y barco, desde Medellín hasta el Pacífico colombiano.

Una vez en el puerto de Buenaventura el cajón se embarcó rumbo a Panamá. Allí las autoridades aduaneras exigen abrir el cajón con el fin de comprobar su contenido, los oficiales desconfiaban de la extraña delegación que acompañaba al féretro.

Tras convencer a las autoridades panameñas lograron embarcar, sin contratiempos, hasta Nueva York, donde fue velado por una semana hasta, por fin, emprender camino hacia su destino final, Buenos Aires.

En medio del viaje por el Océano Atlántico, hubo una detención breve en Río de Janeiro y otra en Montevideo.

La llegada a Argentina

Finalmente, el 5 de febrero de 1936 y tras una insólita “gira de despedida” llega el cuerpo de Carlos Gardel a Buenos Aires. Una multitud esperaba en el puerto, en la Dársena Norte.

Un nuevo féretro que fue colocado en medio del Luna Park, en un funeral caracterizado por la multiplicidad de discursos y  la gran afluencia de público que  pasó a saludar a su ídolo por última vez.

La mañana siguiente, el recorrido hasta el cementerio Chacarita llevó casi cuatro horas. De todas partes llovían flores y lamentos que acompañaban el camino final de los restos del tanguista más famoso de toda América.

Por El tiempo

Escrito por

Gaceta Tropical

Revista digital de Arte y cultura latinoamericana.